Lo que costó y lo que enseñó
Un frente que no salió. Costó cerca de $1.200.000 COP y se documenta igual que un acierto, porque un fallo medido enseña más que una demo bonita.
RIFT —Reasoning, Inference & Fallback Transformer— fue el motor de razonamiento del laboratorio y el proyecto más ambicioso hasta ese momento. Se llegó hasta RIFT v1 y ahí se cerró.
Lo que costó
Cerca de $1.200.000 COP. Para un laboratorio de este tamaño eso no es una partida presupuestaria: es una decisión que se toma mirando el número.
Y no salió. Alucinaba, y no conseguía arrojar una palabra completa —algo que TPS, el primer motor de todos, sí hacía—.
Lo que enseñó
Las dos líneas de investigación abiertas hoy en el laboratorio salen directamente de lo que RIFT hizo mal. El balbuceo es una. Las alucinaciones son la otra. Ninguna de las dos se habría formulado igual sin un sistema propio en el que verlas de cerca, con todo el código a mano.
Syra fue la primera en montarlo, y de ahí salió Syra-RIFT v1 —Syra-R1—. El patrón se repite en toda la historia del laboratorio: un motor debajo, un asistente encima, y el asistente tomando el nombre del motor que lleva dentro.
Un fallo medido enseña más que una demo bonita. Lo que no se puede verificar, no cuenta.
Por qué está publicado
Porque un laboratorio que solo enseña lo que le funcionó no está publicando: está haciendo publicidad. RIFT figura en la historia de los modelos con el mismo espacio y el mismo tamaño que Origin.
Nota de bitácora del laboratorio. No es un paper revisado: si aparece una cifra, es una cifra propia y se dice de dónde sale.