Investigación RIFT

Lenguaje que todavía no llega a ser lenguaje

Salida con la forma del idioma pero sin su contenido: fragmentos, sílabas y palabras a medias. Lo curioso es de quién fue: TPS, el primer motor, sí llegaba a una palabra. RIFT, mucho más ambicioso y muy posterior, no.

Balbuceo

Balbuceo es la salida que tiene la forma del idioma pero no su contenido. Fragmentos, sílabas sueltas, palabras a medias, secuencias que a un ojo distraído le parecen texto y que a un ojo atento no le dicen nada. Es el primer muro de cualquier arquitectura de lenguaje entrenada desde cero, y se cruza o no se cruza.

Lo curioso es de quién fue

TPS —el primer motor del laboratorio, el que salió de escalar un script que adivinaba flores— llegaba a decir una palabra completa. RIFT, que llegó mucho después, con más ambición, más trabajo y cerca de $1.200.000 COP encima, no.

El motor más ambicioso del laboratorio se quedó donde el primero ya había pasado.

No es solo una anécdota graciosa. Dice algo sobre cómo se avanza en esto: el progreso no es acumulativo por defecto. Un sistema más grande, más nuevo y mejor pensado puede fallar en un punto que uno anterior ya tenía resuelto, porque las decisiones de arquitectura no se heredan solas.

Por qué se publica

Porque el laboratorio publica los fallos igual que los aciertos, y porque este en concreto es el que mejor explica por qué se mide antes de celebrar. Una demo de RIFT en su mejor momento habría parecido un avance. La medida decía otra cosa.

Nota de bitácora del laboratorio. No es un paper revisado: si aparece una cifra, es una cifra propia y se dice de dónde sale.